Un QR puede verse bien en pantalla y leerse de otra manera en el material final. Tamaño, papel, acabado, iluminación y distancia afectan la lectura. Una muestra física aporta más información que ampliar la imagen en el ordenador.
Revisa destino y archivo
Antes de cerrar el diseño, lee el código y confirma el contenido. Comprueba también su actividad y elegibilidad. Elige un formato disponible en tu cuenta y adecuado al trabajo. El vector facilita el cambio de tamaño; una imagen de píxeles necesita resolución suficiente para su tamaño final. Ninguno corrige un destino equivocado.
Deja espacio libre
Un QR convencional requiere un margen libre de cuatro módulos en cada lado. El módulo es cada pequeño cuadrado de la matriz. No coloques texto, bordes ni dibujos en ese margen. El tamaño físico depende de los datos, la densidad de la matriz y las condiciones de lectura: una medida única no garantiza todos los usos.
Prefiere código oscuro sobre fondo claro. Prueba logos y formas en el resultado final. La corrección de errores no permite cubrir cualquier porcentaje de la imagen; los patrones esenciales siguen siendo necesarios.
Haz una prueba representativa
- Imprime una muestra al tamaño final y con el acabado previsto.
- Colócala sobre la superficie de uso; un envase curvo es distinto de una hoja plana.
- Prueba varios dispositivos con la luz y distancia esperadas.
- Comprueba el destino y la información, además del reconocimiento.
- Ajusta el diseño o tamaño y repite antes de imprimir toda la tirada.
Incluye una dirección legible u otra vía de acceso cuando sea útil. Una persona puede estar sin conexión, sin cámara o mirando el QR en su propio teléfono. El contenido de destino también debe ser legible y accesible.
Este procedimiento no certifica todos los lectores, acabados o impresoras. Guarda la versión del diseño y el destino comprobado para repetir la revisión cuando cambie la campaña.